Tabula rasa (/ˈtæbjələ ˈrɑːsə, -zə, ˈreɪ-/) se traduciría literalmente como tablilla alisada. La expresión tiene su origen en la tablilla romana utilizada para las notas: un marco de madera con una lámina de cera, que se borraba calentando esta y alisándola luego.
Una tabula rasa o tabla rasa sería pues una tablilla sin inscribir. Se aplica a algo que está exento de cuestiones o asuntos anteriores. También se utiliza la expresión «Hacer tabula rasa» para expresar la acción de no tener en cuenta hechos pasados, con un sentido similar a «borrón y cuenta nueva».
No obstante, el significado real de la locución tabula rasa puede variar ligeramente en función del contexto en el que lo apliquemos.
En una visión antropológica, emparenta con el planteamiento roussoniano del ser humano bueno por naturaleza (el buen salvaje), en tanto hace referencia al entendimiento limpio. En el ámbito de la filosofía la teoría de la tabula rasa afirma que los individuos nacen sin contenido mental incorporado y que, por lo tanto, todo el conocimiento proviene de la experiencia o la percepción, en contra de la teoría del innatismo, que sostiene que la mente nace ya en posesión de cierto conocimiento.
Con independencia de la validez de estos postulados, vemos que tabula rasa se aplicará siempre con un sentido, más o menos literal, de limpieza, de ausencia de condicionantes y de pies forzados.
Los defensores de la teoría de la tabula rasa se posicionarían, en el debate secular entre naturaleza y crianza (nature versus nurture), del lado de la segunda, es decir, defenderían que aspectos del individuo como la personalidad, el comportamiento social y emocional o el conocimiento derivarían exclusivamente del ambiente (educación y experiencia). Esta noción, de ascendencia darwinista, se considera actualmente excesivamente reduccionista.
Aristóteles, en su tratado De anima, afirma que la mente es potencialmente lo que sea pensable, aunque en realidad no es nada hasta que se ha pensado, del mismo modo que no podemos decir que los caracteres están en una tablilla antes de escribir en ella. Se opone así al innatismo platónico y postula que la mente al nacer es como una tabula rasa, en la que nada hay escrito. El conocimiento comienza en los sentidos y las captaciones de los sentidos son aprehendidas por el intelecto, donde se genera el concepto.

